Historia del matrimonio

El matrimonio es una de las tradiciones humanas más antiguas y diseminadas por el mundo, pero es comúnmente asociado a la imagen del cristianismo y, más específicamente, a la Iglesia Católica. La historia del matrimonio es larga, y aunque actualmente, es visto como una acción, contrato, trámite o ceremonia que debe ser realizado para establecer una unión conyugal, en el que los involucrados tienen como propósito la vida en conjunto.

Esta vida común implica el intercambio de intereses, actividades y responsabilidades entre las partes involucradas.

Sin embargo, las primeras formas de matrimonio eran vistas como herramientas de mantenimiento de las relaciones entre grupos sociales. Las sociedades tribales anglo-sajonas, por ejemplo, veían en el matrimonio una forma de establecer alianzas y ganar aliados, constituyendo relaciones diplomáticas y lazos económicos.

¿Cuándo comienza la historia del matrimonio?

Hasta el siglo XI, los matrimonios eran arreglados por las familias de los novios, que buscaban conseguir perpetuar alianzas o el mantenimiento del poder económico familiar, así como el fomento de matrimonios entre familias con posesiones más grandes o de tamaño similar.

El consentimiento sólo pasó a formar parte de la tradición a partir de 1140 con el Decreto de Graciano, una obra extensa que trata sobre el derecho canónico, estableciendo normas de conducta y normatizando costumbres de la Iglesia Católica. El consentimiento, o la manifestación voluntaria en relación a la voluntad de unirse en matrimonio, pasó a ser, a partir del siglo XII, la condición para que el matrimonio fuera realizado.

Durante mucho tiempo el matrimonio fue ampliamente utilizado en la Europa medieval como modo de formar y mantener alianzas políticas y militares. Reyes, príncipes, reinas, princesas y demás miembros de la nobleza conciliaban bodas con el único interés de firmar tratados y asegurar la estabilidad económica de una región.

Obviamente, los matrimonios entre personas “normales” aún se llevaban a cabo de acuerdo con las condiciones sociales y religiosas.

Las bodas no siempre fueron así - Historia del matrimonio

El matrimonio no fue siempre así – Historia del matrimonio

Aunque la creación de la Iglesia Anglicana, en 1534, y la disolución del matrimonio entre el rey inglés Enrique VIII y la reina española Catalina de Aragón fueron algunos hitos importantes para la impugnación del carácter permanente de la unión matrimonial, fue a partir de 1670 que la indisolubilidad del matrimonio pasó a ser popular.

Diversas decisiones parlamentarias promovieron la ruptura de relaciones matrimoniales para casos y personas específicas, lo que se convirtió en la premisa del divorcio que conocemos hoy en día. A partir de 1836, en Europa, el matrimonio dejó de ser un acto exclusivamente religioso, pasando a ser posible la unión civil y no religiosa, o, aún, que las personas no católicas o de otras religiones pudieran de acuerdo con sus propios preceptos.

Hoy en día, las discusiones entorno al origen e historia del matrimonio aún persisten y representan muchos de los cambios que se han producido en nuestras sociedades.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, por ejemplo, es ampliamente discutido en la sociedad en la actualidad, principalmente en las esferas políticas, donde la pluralidad y la diferencia deben ser contempladas, y en las organizaciones religiosas que se posicionan en contra; puesto que consideran ser las únicas instituciones legítimas capaces de consagrar la unión matrimonial.

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