Errores cometidos por las novias en la elección de su vestido de boda

A pesar de ser un sueño hecho realidad, la verdad es que la elección del vestido de novia no siempre es tarea fácil. Por otra parte, la mayoría de las novias se encuentra con numerosos obstáculos donde menos lo espera. Si te vas a casar, te damos a conocer algunos errores que no debes cometer durante la búsqueda del vestido perfecto.

Dejarse dominar por la ansiedad

Es rara la novia que no sueñe, suspire y espere por su vestido de novia al iniciar con los preparativos de tu boda. Pero lo peor es cuando la novia deja que la ansiedad se superponga a la racionalidad y, movida por una sed casi incontrolable de empezar a experimentar todo lo que hay en el mercado, se precipita y corre a la primera tienda que se encuentra, cuando aún falta más de un año para el gran día. Toma el control de tu corazón. Lo ideal es empezar a buscar el vestido seis meses antes. Es el tiempo indicado para la elección acertada.

Dejar que terceros influyan en tu decisión

La opinión de los demás puede ser muy útil, pero no puede ser perentoriamente decisiva en la elección de algo tan importante como tu vestido de novia. Si haces caso a tu madre que te dice que te imaginaba con otro tipo de vestido o al comentario de la suegra, que nunca te imaginó con algo tan atrevido, vas a tener un serio problema. Por eso, si la intención es tener a alguien cerca, sé prudente en la elección. Además, siempre imponte sutilmente límites a las pretensiones de quien la acompaña.

No respetar tu propio estilo

Este es uno de los consejos más valiosos que podemos dar. Si en tu día a día eres defensora de la sencillez y, normalmente, haces opciones elegantes y algo comedidas, ¿por qué elegir una boda con un vestido increíblemente sexy? Es evidente que se trata de un día especial y que puede dar un toque diferente a tu look, pero siempre de manera que te reconozcas en él. Hay rasgos que te definen, no teniendo sentido renovar por completo ni cambiar radicalmente la forma como los demás te ven y conocen. No quieras ser más o menos de lo que realmente eres.

No tener en cuenta el presupuesto en el momento de la compra

Es preciso tener mucho sentido común y tener noción del coste real del sueño para que lágrimas de alegría no se conviertan rápidamente en lágrimas de desilusión y expectativas. Prevén este tipo de situación desde el comienzo de la atención, mencionando que tienes un presupuesto determinado que no tiene la intención de superar. Esta es una forma de evitar caer en la tentación y endeudarnos.

Olvidar el espacio y la fecha de la boda

¿Si la boda es en la playa, porque es que estás pensando en comprar ese vestido imponente y “pesado”? Sí, será perfecto para una boda de cuento de hadas en una iglesia y no con los pies enterrados en la arena. Por ello, ten en cuenta el lugar y la época del año en que te vas a casar. Es lo mínimo que puedes hacer para sentirte cómoda y brillar en tu gran día.

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